De todas las ventajas que los empleadores tienen sobre las víctimas de acoso sexual laboral, quizás ninguna de ellas se iguala al poder que tienen los empleadores a obligar a los empleados que son víctimas de acoso sexual, a someterse al arbitraje y renuciar al derecho que tienen de presentar una demanda, ya sea en una corte estatal o federal.

Nota: por si usted no sabe, el arbitraje es un tipo de corte privada donde uno o mas árbitros hacen las veces de quasi jueces. Muchas veces, los contratos de empleo incluyen claúsulas en las que se le require al empleado someterse al arbitraje en casos de disputas laborales – incluyendo casos de acoso sexual.  Dependiendo de a qué parte le preguntemos, obtendremos diferentes reacciones sobre si el arbitraje es algo bueno.  Según la Asociación Americana de Arbitraje, el arbitraje es “más rápido y más rentable que litigar.” No es de sorprenderse que por lo general los empleadores estén de acuerdo con esta evaluación; es más, después de varias cervezas hasta podrían admitir que el arbitraje en sí favorece ampliamente a los empleadores. Pero, aunque aceptemos la premisa “rapidez-rentabilidad” (por salvar ese argumento), las víctimas de acoso sexual que buscan ser compensadas quizás no se beneficien tanto de esta rapidez y eficiencia.

El abogado general de cada estado de los Estados Unidos de Norte América parece pensar de esta manera. En una carta de fecha 12 de Febrero del 2018 dirigida al Congreso – la cual fue difundida por nuestro propio abogado general, Pam Bondi – los abogados de todos los estados concluyeron unánimemente que “[a]unque hay muchos beneficios con las claúsulas de arbitraje en otros contextos, las mismas no se extienden a los casos de acoso sexual.” Por qué? Porque los árbitros

no están colocados para asegurarse que a estas víctimas se les otorgue su derecho al debido proceso legal.”  

Estas declaraciones son bastante fuertes viniendo de representantes de los estados altamente Republicanos (también conocidos como “amigos” de los empleadores), así como de los estados altamente Demócratas.  La carta también resalta el efecto dañino que el secretismo – muchos de los árbitros son secretos ‒ puede tener en la sociedad, pues el alcance del problema básicamente se barre debajo de una alfombra proverbial.

Entonces, veremos algún cambio? Francamente no temenos idea . . . la Ley del Arbitraje Justo del 2018 fue presentada al Congreso en Marzo del 2018. La propuesta de ley pretende prohibir el arbitraje en casos relacionados con disputas de empleo, consumo, antimonopolio, y derechos civiles. Pero, como dirían los observadores de la factoría de leyes que el Congreso contempla: el camino entre una propuesta de ley y la ley en sí es bastante largo.  El movimiento #metoo ha sido claramente el ímpetu para esta propuesta de ley.  Sólo tendremos que ver si el deseo se sigue manteniendo aún después de que el tema del acoso sexual se haya desvanecido de los encabezados noticiosos.