Inmediatamente después de graduarse de la escuela de leyes, Carl comenzó a trabajar como asistente del juez Jorge Martinez.  A Carl le encantaba su trabajo, el cual le permitía presenciar juicios civiles y criminales, hacer búsquedas legales, redactar opiniones legales para el juez, hacer recomendaciones legales, y conocer a otros jueces, asistentes legales, y abogados prominentes de la comunidad.  Después de varios meses de trabajar con el juez Martinez, él le presentó a su colega, la jueza Martha Stone, y Carl inmediatamente se sintió atraído hacia ella. Para sorpresa de Carl, la atracción fue mutua, y una noche después de consumir varias bebidas alcohólicas y pasar tiempo juntos en un evento de recaudación de fondos, Carl y la jueza Stone comenzaron una relación amorosa.  Al inicio, la relación fue extremadamente positiva: la atracción mutua era tanto física como intellectual. Los dos hablaban de casos y de asuntos legales, y la jueza Stone estaba impresionada con las capacidades de Carl. Pero al cabo de varios meses, el romance se volvió amargo, pues la jueza Stone creía que Carl estaba saliendo con otra mujer en secreto, lo cual provocó que la parte oscura de la jueza saliera a flote. La jueza Stone no solo terminó con la relación amorosa en forma abrupta, si no que se encargó de hacerle la vida imposible a Carl.  

El acoso comienza: contactos no deseados y fotos en el baño

En varias ocasiones cuando la jueza Stone conversaba con el juez Martinez y Carl estaba cerca, ella le preguntaba al juez Martinez como él podía manejar sus casos sin asistentes competentes. Incluso le mencionó varias veces que ella conocía a por lo menos una docena de abogados recién graduados de la escuela de leyes que estaban mucho más capacitados que Carl para asistirlo.  En varias ocasiones después de conversar con el juez Martinez, la jueza Stone salió de la oficina del Juez Martinez, entró a la oficina de Carl, y se le acercó en una forma muy insinuante, la cual Carl consideró que era inapropiada y que tenía la única intención de intimidarlo.  Un día, afuera del baño de hombres, Carl encontró una foto de él que había sido tomado por la jueza Stone. Debajo de la foto había un subtítulo que decía

Los que aquí laboramos solo buscamos la verdad. Carl: no queremos tus manos pequeñas en ningún lugar cerca de nuestros calzones.”

Desde aquel día, todos los jueces y el personal de la corte rechazaron a Carl.  Un día, cuando el juez Martinez no estaba en su oficina, la jueza Stone fue a la oficina de Carl y le rogó que volviera con ella, con la condición de que él le prometiera serle fiel. Carl le dijo en forma cortés que él ya no deseaba una relación con ella, y que no se sentía cómodo retomándola en vista de los eventos más recientes.  La jueza Stone salió de prisa de la oficina sin decir una palabra.  Después de eso, el juez Martinez comenzó a tratar a Carl de forma despectiva, como nunca antes, encontrando faltas en todos los proyectos de investigación y escritos de Carl, y ridiculizando cada una de sus recomendaciones legales.  El trabajo soñado de Carl era ahora una pesadilla.  

Carl es despedido después de presentar una queja a Recursos Humanos

Carl presentó, a regañadientes, una queja sobre la jueza Stone al departamento de Recursos Humanos. El gerente de Recusos Humanos escuchó su queja de una forma cortés, pero le dijo que la jueza Stone también había presentado una queja en Recursos Humanos en contra de él, alegando que Carl estaba acosándola sexualmente.  El gerente le preguntó que si de verdad él esperaba que su historia fuera creíble, y le sugirió que renunciara voluntariamente.  Carl salió de la oficina de Recursos Humanos sorprendido y desilusionado, pero juró que pelearía su caso.  ¿Cómo podría Carl ser un abogado efectivo para otros en el futuro si no podía hacer valer sus propios derechos?  Carl se rehusó a renunicar y fue despedido a la brevedad.  Carl contrató a un abogado e inició una acción alegando que fue expuesto a un ambiente de trabajo hostil, y que su despido fue en represalia por quejarse sobre el acoso de la jueza Stone hacia él.

¿Cuándo puede el acoso sexual después de una relación íntima fallida constituir acoso sexual viable bajo el Título VII de la Ley de Derechos Civiles?

Para establecer una acción de acoso sexual basada en un ambiente de trabajo hostil bajo el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de los Estados Unidos, el empleado debe de alegar y probar que el acoso en el centro de trabajo fue basado en el sexo del empleado. El hecho de que una relación amorosa fallida de pie a un cierto acoso de parte de un empleado hacia otro en el lugar de trabajo, no necesariamente se torna en un caso de acoso sexual en el lugar de trabajo.  Es más, las cortes han determinado en el pasado que el acoso entre compañeros de trabajo no es considerado un acoso sexual cuando el mismo se desarrolla a partir de una relación amorosa fallida.  Sin embargo, una relación amorosa fallida entre un acosador y una víctima no protege al acosador de ser encontrado culpable de acoso sexual.  Por ejemplo, en un caso donde una profesora acosó a otro profesor después de una relación amorosa fallida, donde la profesora hizo amenzas tanto físicas como verbales en contra de la esposa e hijo del profesor, y tambien lo acosó en frente de sus colegas y estudiantes, la corte determinó que el acoso de la profesora no constituyó acoso sexual bajo el Título VII de la Ley de Derechos Civiles, debido a que el acoso no fue motivado por el sexo del profesor si no por el odio de la profesora causado por su relación amorosa fallida; el sexo masculino del profesor fue simplemente una coincidencia. Succar v. Dade County School Bd., 229 F.3d 1343 (11th Cir. 2000).

En otro caso, cuando una empleada fue despedida en represalia por ser víctima de un acoso en parte sexual, la empleada sí tuvo una acción viable bajo el Título VII de la Ley de Derechos Civiles, ya que las insinuaciones sexuales del agresor, las cuales hicieron sentir incómoda a la víctima, junto con sus solicitudes de reiniciar una relación amorosa previa, fueron suficientes para que la empleada tuviera una opinión basada en hechos objectivos de que ella era una víctima de acoso sexual. Lipphardt v. Durango Steakhouse of Brandon, Inc., 267 F.3d 1183 (11th Cir. 2001).

En el caso de Carl, él tiene suficientes bases para establecer una acción por represalia bajo el Título VII de la Ley de Derechos Civiles, pues fue despedido después de que reportara a Recursos Humanos el acoso sexual de parte de la jueza Stone, la cual no solo se le insinuó en varias ocasiones de una manera sexual e intimidante, pero también le pidió que reiniciaran su relación amorosa – a lo cual él se negó – y publicó una foto de él en el baño con una leyenda degradante.  A pesar de que Carl no trabajaba directamente para la jueza Stone, ella tiene una posición de considerable poder con relación a Carl, y este hecho es muy similar a un caso recientemente radicado sobre un juez en el estado de Massachusetts, donde el juez renunció a su cargo después de que se radicara la demanda por acoso sexual en su contra.  

¿Ha experimentado usted acoso sexual como resultado de una relación amorosa fallida que comenzó bajo mutuo consentimiento?  Si es así, nosotros podríamos ayudarlo.